Por ley, en Santa Fe las viviendas tendrán un certificado de “eficiencia energética”

Es la primera provincia del país en regularlo. Buscan reducir los gastos en luz y gas, pero también adaptarse a las nuevas necesidades que implica el cambio climático.

 

En obra. Las nuevas construcciones van a tener que certificar su grado de eficiencia energética.

“La idea empezó a rodar en 2015, con la quita de subsidios, los aumentos tarifarios y el malhumor de la gente. Ahí fue cuando empezamos a pensar en una ley para que las viviendas tengan eficiencia energética, con el fin de ahorrar en los gastos de luz y de gas, principalmente, y estar en sintonía con las necesidades que implica el cambio climático. Y en el final de nuestra gestión y del gobierno socialista se transformó en ley”.

Quien habla con Clarín es Verónica Geese, la secretaria de Energía de la provincia de Santa Fe, e impulsora de la recién promulgada Ley de Certificación de Inmuebles destinados a Viviendas, iniciativa del gobierno provincial que tiene como objetivo introducir la Etiqueta de Eficiencia Energética “como un instrumento que brinde información a los usuarios acerca de las prestaciones energéticas de un inmueble”. Es la primera provincia del país que tiene una normativa de este tipo.

“Con el monto de las tarifas que pagamos hoy y, por como suponemos, irán evolucionando, pensar en tomar decisiones basadas en optimizar los valores de eficiencia energética en las propiedades será determinante en lo económico“, remarca la funcionaria, quien remodeló su propiedad de la localidad santafesina La Esperanza “ahorrando en verano un 40% de lo que gastaba antes y en invierno un 60%”.

Materiales ecológicos (madera tecnológica, por ejemplo), aislamiento térmico, energías renovables, la instalación de paneles solares o de techos verdes y una orientación óptima, son sólo algunas de las características que tienen las también llamadas casas sustentables, “que por ahora no tienen un valor superior en el mercado en comparación con las convencionales“.

Desde su vivienda, Geese explica que “es como esas etiquetas que se colocan en los electrodomésticos, algo similar y en este caso será una herramienta de decisión adicional a la hora de realizar cualquier operación inmobiliaria, evaluar un nuevo proyecto o realizar intervenciones en viviendas existentes”, puntualiza la artífice de la ley, que insiste que “se trata de un cambio de cultura, de cambiar el chip“.

Verónica Geese, la secretaria de Energía de Santa Fe. "El proyecto de ley empezó a rodar en 2015, con la quita de subsidios, los aumentos tarifarios y el malhumor de la gente", dice su impulsora.

Verónica Geese, la secretaria de Energía de Santa Fe. “El proyecto de ley empezó a rodar en 2015, con la quita de subsidios, los aumentos tarifarios y el malhumor de la gente”, dice su impulsora.

A efectos de realizar ajustes al sistema de implementación para garantizar su correcta adaptación a todo el territorio provincial, contemplando las particularidades climáticas, socioeconómicas y de prácticas constructivas locales, “se hicieron pruebas en 600 viviendas, 500 de Rosario y 100 de la ciudad de Santa Fe, para certificarlas y llegamos a la conclusión de que en su gran mayoría las viviendas son categoría C y Ddignostica la secretaria de Energía.

El paso siguiente será el trabajo con las inmobiliarias, anticipa Geese, “con quienes nos reuniremos para capacitarlos a fin de que entiendan que tener una propiedad para alquilar o vender con Etiqueta A no es lo mismo que otra con etiqueta C o D. Pero no sólo las inmobiliarias, también trabajaremos con los municipios y las comunas, que van a poder explicar a los usuarios sobre el tipo de viviendas que se estarán construyendo“.

Modelo que muestra cómo afectan los distintos tipos de construcción

Modelo que muestra cómo afectan los distintos tipos de construcción

Para Andrea Heins, consultora en eficiencia energética, se trata de una ley “muy importante, en la que estuvimos trabajando mientras yo estaba a cargo de la Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética, y lo interesante es que el efecto dominó ya empezó en otras ciudades de Mendoza, Salta, Río Negro, Tucumán y Buenos Aires, donde fueron especialistas en etiquetado de viviendas, lo que requiere una metodología de cálculo compleja porque cada región tiene su propias característica: las viviendas tienen una prestación energética diferentes de acuerdo a dónde están ubicadas“.

Heins remarca lo importante que sería que las provincias siguieran el ejemplo y la iniciativa de Santa Fe. “Se trata de una muy buena noticia para la política pública y para información al consumidor, ya que ayudará mucho a los propietarios e inquilinos a la hora de buscar una casa de menor consumo a la hora de su uso“, afirma.

“Esta ley -retoma Geese- apunta no sólo a bajar los costos para la vida de la gente, sino también desde lo ambiental, porque ser eficiente energéticamente es aportar al cuidado del ambiente y a la lucha contra el cambio climático”. La autora intelectual cree además que “inevitablemente generará un sello distintivo que tiene incidencia en el valor de mercado de un inmueble, promoviendo la inversión, el desarrollo y el trabajo local”.

A partir de ahora, en la provincia de Santa Fe, todo edificio objeto de venta o alquiler deberá lucir la Etiqueta Energética, un documento que muestra la calificación energética obtenida por un edificio o vivienda, en una escala de la A a la G, obtenida tras un proceso de certificado energético. De tal modo, los edificios con categorías A, B y C demandan una energía menor para mantener un ambiente confortable que las categorías D, E, F y G.

“La etiqueta energética consta de una información general en la parte superior sobre la vivienda y el edificio, incluyendo el tipo, referencia catastral y ubicación”, explica Geese, que hace saber que se han formado a 400 arquitectos e ingenieros “para que estén en condiciones de calificar una casa, además de asesorar cómo construir una vivienda más eficiente o transformar o modificar una de clase B o C, para diseñarla y llevarla a la categoría A, más eficiente a nivel energético, y por supuesto mucho más económica”.

El Indice de Prestación Energética (IPE) sirve como indicador del grado de eficiencia de un inmueble. El mismo se mide (el número de la izquierda) en kWh/m2/año (kilowatios hora metro cuadrado útil año).

 

El Indice de Prestación Energética (IPE) sirve como indicador del grado de eficiencia de un inmueble. El mismo se mide (el número de la izquierda) en kWh/m2/año (kilowatios hora metro cuadrado útil año).

 

 

 

 

 

 

Sandra Montapponi, ingeniera rosarina, quien tomó uno de los cursos de capacitación a profesionales, afirma que que “esta ley, a nivel provincial, valida todo el trabajo que se viene realizando en pos de mejorar las condiciones de confort de las viviendas y reducir el consumo de energía”.

Montapponi aventura que habrá cambios y transformaciones en un corto plazo, y a todo nivel. “Se producirán en viviendas existentes, a través de las mejoras que puedan evaluar los profesionales cuando realicen el relevamiento para el etiquetado de viviendas. Mientras que para viviendas nuevas serán las empresas constructoras quienes podrán incluir desde el proyecto base las consideraciones necesarias para obtener una buena categorización, diseñando apropiadamente envolvente y sistemas activos”.

A la hora de especificar qué tendrá que hacer un ingeniero/a para etiquetar una propiedad, la profesional rosarina destaca que “se debe realizar un estudio integral donde se evalúa la zona climática, la orientación de la vivienda, la relación con el entorno, la tipología del inmueble si es una casa, un departamento y si está construido entre medianeras, además de cerramientos, puertas, ventanas y piso, analizando su materialidad, adyacencias y obstáculos”.

¿Cómo se mide la eficiencia energética de una vivienda? El artículo 4 de la flamante Ley pone el énfasis en el Indice de Prestación Energética (IPE), que tendrá en cuenta “la localización geográfica y elementos pasivos del inmueble (aportes solares, ventilación natural y características del envolvente) y sistemas activos (calefacción, aire acondicionado, sistemas de ventilación forzada y sistemas de iluminación, entre otros).

Fuente: Clarin

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